Una de las fuentes de financiación de mayor entidad de que disponen las empresas es la que se deriva del hecho de que las compras no se pagan, por lo general, al contado.
Esta financiación constituye una fuente permanente para
la empresa, ya que las facturas que se van abonando son sustituidas por otras,
generadas por nuevas compras. De este modo, la empresa mantiene un nivel
de deuda permanente con sus proveedores, aunque de cuantía variable.
En general, el crédito de proveedores se suele componer
de dos variables:
Una financiación espontánea, generada por el mero hecho
de comprar, que será mayor o menor según los usos del sector; y sin coste
explícito; y una financiación negociada, que surge al ampliar el plazo de pago
y que puede con llevar un recargo financiero por parte del proveedor. La tónica general es que la mayoría de los compradores
profesionales de las empresas domina los aspectos financieros consustanciales
con la negociación de compras. Sin embargo, también he visto cometer
errores de bulto por no tener claros algunos conceptos básicos que tiene que
ver con la mecánica de cálculo de tasas de interés, descuento, coste de
oportunidad, etc.
Lamentablemente, no se puede decir lo mismo cuando el
área de compras no es llevada por un profesional de la materia. Entonces, la
calidad de la gestión deja mucho que desear.

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